RENOVACIÓN CARISMÁTICA CATÓLICA DE LOS ESTADOS UNIDOS Y CANADÁ

CON MARÍA VIVIENDO UN NUEVO PENTECOSTÉS

El corito “¡Vive Jesús, el Señor, vive Jesús, el Señor…!” resonaba en el estadio Liga de Quito, Ecuador, mientras se paseaba al Santísimo en medio de más de diez mil personas que vibraban conmovidas ante la presencia de Jesús Sacramentado.

Habían acudido de todas partes del país a dar gracias, alabar y clamar sanación clausurando así el ECCLA, el Encuentro Católico Carismático Latinoamericano, que tiene lugar cada dos años en un país latinoamericano diferente. Este año tuvo su sede en Quito, Ecuador, donde se reunieron alrededor de ochocientos delegados de diferentes países, dos mil del mismo Ecuador, trescientos sacerdotes y varios Obispos, también de otros países. Venezuela, que siempre ha hecho presencia, esta vez no pudo asistir debido a su situación política y económica. Estados Unidos, por su gran población latina, ha sido incluido en esta estructura.

El lema del Encuentro fue “Con María viviendo un nuevo Pentecostés.” El Padre Hugo Estrada, de Guatemala, explicó en su enseñanza que la Virgen María es la “llena de gracia”; pero también es la que se ha vaciado de todo, aún de ella misma y de sus proyectos, lo cual la capacita para recibir en su vida continuos pentecostés. De igual manera, nosotros, debemos seguir su ejemplo. Estamos llamados a vaciarnos de nosotros mismos; a ser custodias ambulantes, como María, que con su sola presencia al visitar a su prima Isabel le transmite el Espíritu Santo a ella, y a Juan Bautista, el hijo que lleva en sus entrañas. Hay muchas Isabelas y Juan Bautistas esperando visitas nuestras impregnadas de la Presencia Santa. 

A Jesús se lo encuentra en los brazos de la Madre. Allí lo encuentran los pastores, los magos y Simeón. Ella está en las Bodas de Caná pidiéndoles a los sirvientes que “hagan lo que Él les diga”, indicándonos que su papel maternal en los hogares es llevar la familia a Jesús. 

María está en la cruz, junto al Hijo, recibiendo su Espíritu al ser bañada por Su Sangre, enseñándonos que en el sufrimiento podemos experimentar un pentecostés. Ella va de la cruz al Cenáculo, y allí se queda orando con los discípulos, indicándonos que el Espíritu Santo se derrama y experimenta donde hay una comunidad en oración, reconciliada y en compañía de la Madre. 

Mary Healy, de Estados Unidos, nos recordó que en la Renovación Carismática hemos recibido este pentecostés, este encuentro personal con Dios al que llamamos bautismo en el Espíritu Santo. Esta experiencia recibida en este movimiento es un regalo no solamente para los carismáticos, sino también para toda nuestra Iglesia. Así lo entiende y expresado nuestro Papa Francisco: “Espero que ustedes compartan con toda la Iglesia la gracia del Bautismo en el Espíritu Santo (expresión que se lee en los Hechos de los Apóstoles)”

Con el propósito de llevar a los participantes de este Encuentro a experimentar y renovar esta experiencia se programó cada día, no sólo las enseñanzas, sino también tiempo para la alabanza, música, Confesiones, Santa Misa y Hora Santa. Una Capilla improvisada en el lugar se mantuvo abierta durante todo el evento. El tiempo de talleres y descanso dio la oportunidad para encontrar la presencia del Espíritu de Jesús en cada hermano participante.

Una imagen de la Virgen, llevada en procesión, hizo su entrada al principio y al final del evento. El Cardenal Monseñor Raúl Vela, Arzobispo Emérito de Ecuador, nos dijo en su homilía en la Misa de apertura: “Donde está el Espíritu Santo está María”. En el estadio, Monseñor Obispo René Coba Galarza, durante la celebración de la Santa Misa de clausura animó a los miles de participantes a ser los nuevos evangelizadores de hoy, acompañados de María, la primera creyente. 

“Tú tienes que ser ese rayo de luz que contagie a los demás”, fue su frase culminante. ¡Gracias, Señor, gracias Ecuador!

Por: Cruz-Teresa Rosero.

 

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