Elementos De La Renovación Carismática Católica

Monseñor José Malagreca

I. PERSPECTIVA HISTÓRICA DE LA RENOVACIÓN CATÓLICA CARISMÁTICA

Es preciso considerar la Renovación Carismática en la historia del cristianismo. Es un movimiento de “renovación“‘. Le sigue a muchos movimientos renovadores entre cristianos. Es necesario comprender cómo es que Dios trabaja.

1. Movimientos renovadores a través de los siglos:

El cristianismo ha existido alrededor de 2000 años -desde la Resurrección y Pentecostés- Estos 20 siglos han sido el “tiempo de la Iglesia”. La Iglesia de Jesús ha experimentado muchos cambios durante este tiempo. Ella se ha extendido maravillosamente; ella ha anunciado el Evangelio en todos los países del mundo; ella ha discernido y explorado mucho de la verdad de Jesucristo; ella ha desarrollado una vida cristiana. La Iglesia ha visto días buenos y días malos. Ella ha visto los logros y también ha experimentado las pérdidas. La Iglesia de Jesús ha sido fiel, pero ha sido pecadora también. Su historia está llena de personas santas – miles y miles – que han dado buen testimonio del Salvador. Y también, ha habido grandes pecadores que han crecido en medio de la Iglesia. Siempre existen grandes problemas en el mismo seno de la Iglesia. Aquí identificamos tres problemas serios que siempre se encuentran:

a. División: Contra la voluntad de su Señor, la Iglesia ha sido dividida. Estas divisiones han surgido desde el primer siglo. A veces, las sectas cismáticas han desaparecido. A veces, las partes divididas han crecido y han llegado a ser “iglesias”, que perduran hasta el día de hoy.

b. Herejía: la creencia en falsa doctrina. De nuevo, desde el primer siglo, Dios nos ha advertido en cuanto a falso profetas y falsa doctrina. Al leer a San Pablo uno se da cuenta de su preocupación por la claridad con que presenta su doctrina. Nosotros los Católicos estamos muy conscientes de esta tentación, y dependemos del Magisterio de la Iglesia para protegernos del error.

c. Sequía: A veces la vida de la Iglesia se vuelve seca: el pueblo pierde el fervor del Espíritu; la religión llega a ser mecánica y no vivificadora; muchos, aún dentro de la Iglesia no conocen a su Señor; en la vida de muchos no hay ni gozo ni paz ni amor; la vida moral en particular llega a ser muy baja. Cuando Jesús ve que Su pueblo sufre de tales enfermedades, Él actúa. Él escoge un “tiempo favorable” para moverSe entre Su pueblo. Ordinariamente, cuando hay un problema de gran sequía en el pueblo, Él empieza un “Movimiento Renovador”. La historia de la Iglesia ha visto muchos de estos movimientos renovadores:

2º siglo: movimiento monástico
5º siglo: movimiento Benedictino
7º siglo: movimiento Gregoriano
11º siglo: movimiento Cisterciano
12º siglo: movimiento Franciscano
16º siglo: movimiento de oración contemplativa